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Música Clásica y ópera de Classissima

Hector Berlioz

jueves 19 de enero de 2017


Cantan ellas - El Blog de Maac

11 de diciembre

Les Arts: "I vespri siciliani" 10/12/2016 - Sacad el manual de instrucciones.

Cantan ellas - El Blog de Maac Sorprende que Las vísperas sicilianas, dado el lugar que ocupa en la producción verdiana: después de la trilogía popular (Rigoletto, Traviata, Trovatore)  y antes de Simon Boccanegra, Un ballo in maschera y La forza del destino, no sea una ópera de repertorio, esta circunstancia la comparte con Aroldo, pero ésta es un caso distinto en cuanto es una revisión de Stiffelio, ópera anterior a Rigoletto. Se han dado muchas razones de por qué Las vísperas, a pesar de tener una música de gran calidad, alabada por el mismo Berlioz, y de forjar un nuevo ideal dramático que culminará en Don Carlos,  no ha terminado de cuajar y su programación sea una rareza; así, se ha dicho que Verdi la escribe a disgusto, en un idioma extranjero, en un formato, el de la grand opèra, en el que tampoco se siente cómodo a causa de sus exigencias formales y con un libreto que no termina de convencerle, tanto por su desenlace como por la ausencia de vida interior en los personajes, exceptuando el de Monforte. Es, por lo tanto, una buena noticia que un teatro se atreva con ella y funciona muy bien, si no como atracción popular autóctona (había muchos huecos ayer en Les Arts), sí como reclamo para que  muchos aficionados de fuera de Valencia decidan venir a verla, por eso quiero felicitar al Palau de les Arts por haber tomado esta decisión. Pero me hubiera gustado que Les Arts hubiera inaugurado la Temporada 2016-2017 con una producción propia, es una manera de crear expectación y de obtener bastante más publicidad que utilizando una producción conocida que procede de  Bilbao y que levantó revuelo cuando se estrenó en el año 2011 en  Turín dentro de las celebraciones del 150 aniversario de la Unificación italiana. Y es que estas Vísperas son el fruto de una  co-producción de la ABAO-OLBE y el Teatro Regio Turin.  No hubiera estado mal programar unos nuevos Vespri o abrir temporada con la Lucrezia Borgia  de Sagi o el Werther de Grinda, para las que así se estrenará producción, pero no es la primera vez que en Les Arts se abre la temporada con una propuesta que procede de otro teatro, esto ya pasó en tiempos de  Helga Schmidt, además tampoco es un asunto para rasgarse las vestiduras; sin embargo, sí lo es el hecho de que el reparto no estuviera a la altura de las pretensiones del teatro convirtiéndolo, en muchos aspectos, en un teatro de provincias. En el libreto original de Scribe la acción se sitúa, en el Palermo de finales del siglo XIII, y narra las heroicas tentativas de los sicilianos para liberar su isla de la ocupación francesa, culminando tanto en el descubrimiento general de que el gobernador francés de Sicilia es en realidad el padre de uno de los cabecillas del motín, como en una revuelta que provoca una masacre en el bando francés, también en el fondo hay una historia de amor, más o menos contaminado por el deseo de venganza. Davide Livermore, cuando recibió el encargo, se propuso trasladar la acción escénica a la época contemporánea entendiendo, con buen criterio, que el público del siglo XXI, a diferencia del del XIX,  no comprendería el significado político de una ópera ambientada en el siglo XIII. Según el propio Livermore ha expresado en numerosísimas ocasiones, antes de efectuar su propuesta,  hizo un ejercicio de reflexión y se preguntó qué es lo que hoy en día bloquea la democracia italiana y la participación popular de los ciudadanos en la política, llegando a la conclusión de que el mal estaba en el poder de las telecomunicaciones, en el "fascismo mediático" - termino, recuerda Livermore, empleado por Passolini- que, en colaboración con los políticos o bajo sus órdenes, distorsiona la realidad y conduce a la frustración y al desorden social, fomentando así la falta de democracia y de participación popular, que es lo que se quiere denunciar. El primer acto se abre con un funeral de estado pero será  en el segundo, que actúa como un flashback, cuando  el espectador comprobará quién era el fallecido y por qué ha habido un conato de sublevación popular. Este acto comienza con la llegada del rebelde  Procida a su patria y su lamento por el estado en el que se encuentra Sicilia. Para reflejar esta situación el director de escena recurre a la reproducción de una imagen de un acontecimiento histórico, "la strage di Capaci" (la masacre de Capaci),  el asesinato del juez Falcone, su esposa y tres escoltas, en una autopista en las proximidades de Palermo,. La situación se amolda muy bien al texto y con ello Livermore dice haber querido rendir homenaje a aquellos héroes contemporáneos que son capaces de defender sus ideales de justicia exponiendo su propia vida.  El personaje de Procida, tan poco grato a Verdi, dispuesto a sacrificar a las mujeres sicilianas e incluso a la propia Elena para conseguir sus objetivos, aparece como un terrorista para quien el fin justifica los medios, un antisistema de los de verdad, no de los otros. También  en este punto la adaptación dramatúrgica me parece oportuna, puesto que Procida,  ya en el propio libreto, se nos va haciendo cada vez más antipático conforme avanza la acción a causa de su fanatismo y falta de escrúpulos. A Verdi le hubiera gustado suavizar el personaje y pidió ayuda a Scribe, el libretista, pero éste no estaba por la labor, así que Procida se quedó marcado por su carácter cruel y sanguinario. Ahora bien, ¿cómo descifra el espectador que Procida es un terrorista dentro de la dramaturgia de Livermore? Pues no lo sé, la verdad, yo lo sé porque se lo he escuchado decir a él dos o tres veces. Malas son las producciones que tienen que llevar al lado un manual de instrucciones. ¿Y qué hacen las parejas de enamorados entre los retos del atentado de Capaci? A mí me dio la impresión de que como había salido la escenografía con los coches quemados Livermore no sabía resolver la situación -no los iba a retirar a los 5 minutos-  y no se le ocurrió nada mejor que sacar a las parejas bailando entre los escombros, como si de un akelarre se tratara, para después sacar bolsas de basura y desperdigarlas por toda la escena, ¿quizás quiso represenar la profanación de un lugar en el que fallecieron heroes italianos por el pueblo italiano? No lo sé. Hace ya tantos años que ocurrieron aquellos hechos que los espectadores contemporáneos que no somos italianos no tenemos las claves para descifrar lo que ocurre en escena. El final de la ópera es radicalmente distinto al libreto, no hay sublevación y masacre francesas. Los franceses, que en la propuesta del intendente de Les Arts, son sustituidos por ciudadanos sin rostro, pierden sus máscaras convirtiéndose en legítimos representantes del pueblo, mientras aparece una proyección del artículo 1 de la Constitución italiana que hace referencia a que la soberanía reside en el pueblo. Sustituye el original final vengativo y despiadado por un final optimista en el que las aguas vuelven a su cauce, el pueblo consigue tener los mandatarios que merece. A Verdi no le gustaba nada como se resolvía el quinto acto, lo demuestra el hecho de sus quejas porque tanto franceses como sicilianos aparecen malparados, los unos porque figuran como opresores y los otros porque aparecen como conspiradores sin escrúpulos que buscan sus libertad y no les importa el peaje que haya que pagar. El principal obstáculo con el que se enfrentaba este planteamiento dramatúrgico era el distinguir entre dos facciones contrapuestas que en el original se identifican con dos nacionalidades diferentes, los militares franceses, como opresores, y el pueblo siciliano, como oprimido; no fue mala solución dividir al pueblo en dos grupos enfrentados, los continuistas, que son una masa y carecen de personalidad y llevan una máscara, y los rupturistas que sí reivindican su individualidad y su libertad y van a cara descubierta. Pero los aficionados no estamos todos en primera fila y este detalle pasa desapercibido para el 80% del público y el 2% adicional que es portador de anteojos, con lo que, a los que estamos lejos, nos cuesta distinguir quién es quién en cada momento; por otra parte, la visión de la sociedad contemporánea planteada por Livermore resulta excesivamente maniquea, porque ni todo el ejército, ni toda la policía, ni todos los políticos, ni todos los periodistas son tan malvados y manipuladores, por lo menos yo quiero pensar que eso es así; y contrasta con esa visión tan verdiana que buscaba un rasgo de humanidad en toda persona resultando al final que, aunque algunos buenos eran muy buenos, los malvados eran dignos de simpatía o compasión y ahí está el personaje de Monforte en las mismas Vísperas o el de Amneris en Aida y Felipe II en Don Carlo, para comprobarlo y ahí está también el diabólico Iago en Otello o el vil Don Carlo di Vargas en La forza como excepciones que confirman la regla. Es una ópera, Las vísperas sicilianas, que entre sus papeles destacados carece de mezzosoprano, los papeles protagonistas son cantados por una soprano (Elena), un tenor (Arrigo),que encarnan a la pareja de enamorados,  un barítono que es el padre del tenor (Monforte), y un bajo (Procida), un rebelde que es afín políticamente, y teóricamente  amigo, de los enamorados. Tanto el rol de Elena, que requiere una soprano que se conoce como sfogato o assoluta,  es decir, que debe saber tocar todos los palos posibles (desde lo más grave y dramático a lo más ligero y leve), como el de Arrigo, que está siempre moviéndose en la zona de paso y planteando al tenor problemas de cobertura y homogeneidad vocal son de los más difíciles que escribió Verdi para sus respectivas cuerdas, y eso hay que tenerlo en cuenta al hacer cualquier valoración sobre los intérpretes puesto que  para salir airoso hay que ser un fuera de serie. Cuando Livermore estrenó esta producción en Turín, la soprano que estaba prevista para encarnar a Elena, Sondra Radvanovsky, tuvo que ser sustituida, por problemas de salud, por  Maria Agresta y en esta ocasión también ha habido que sustituir a la soprano, Anna Pirozzi, que está embarazada, por la ucraniana Sofía Soloviy (en otras representaciones la sustituirá Maribel Ortega), pero sólo hasta el día de antes del estreno porque ayer se anunciaba que Soloviy era sustituida en la función del estreno por Maribel Ortega. Quiero pensar que Pirozzi, que ha cantado hasta hace bien poco, quiso apurar hasta el último momento, o puede que no se supiera el papel porque lo debutaba en estas funciones, o ni siquiera quiso aprenderlo dado que la ópera prácticamente no es de repertorio, la antelación con la que se anunció, a la vez que en la página web de la soprano, me pareció suficiente y no tengo la información necesaria para opinar al respecto. La última cancelación es la que más me ha irritado, si Soloviy se cae del cartel qué menos que explicar a los aficionados cuál es la razón de ello, no me parece una tomadura de pelo porque no creo que haya sido voluntad de Les Arts, sé que en el ensayo general sí participó la ukraniana, lo que sí me parece es una falta de consideración para con el público, a ver si nos acostumbramos a que los espectadores necesitamos explicaciones de por qué se hacen las cosas, y más en un servicio público como es la ópera en Valencia, pagada con el dinero de los contribuyentes. Ortega, que tiene un hermoso timbre, no estuvo a la altura de las exigencias de Elena, sonidos entubados, falta de proyección en los conjuntos, graves inaudibles, llegando a pasar totalmente desapercibida en algunos momentos de los tres primeros actos, supongo que reservándose para la parte final en la que tiene los dos momentos más exigentes: Arrigo! Ah parli a un core, en el que tuvo que ser muy cuidada por Abbado, con parones eternos para aguantar el fiato y defectuosa realización de esas escalas cromáticas descendentes tan exigentes y Mercé, dilette amiche, que no fue un desastre absoluto porque intentó ser cauta, ni siquiera intentó cantar todo lo que está escrito en la partitura, no quiero hacer leña del árbol caído. Una cosa es cantar, en funciones de pretemporada, Soleá de El gato montés y otra atreverse con uno de los roles más difíciles que escribió Verdi para la voz de soprano. Prácticamente no hay en la actualidad tenores que se atrevan con el papel de Arrigo (tampoco es I vespri una ópera que se programe demasiado, es como la pescadilla que se muerde la cola, no sé si no hay tenores porque no se programa o si no se programa por que no hay tenores). Gregory Kunde lo ha cantado ya en bastantes ocasiones (Turín, Nápoles, Atenas, Viena, París, Bilbao) y es un papel que casi podríamos decir que tiene monopolizado,  y es capaz de cantarlo tanto en italiano como en su original francés. Lo canta con soltura, es ya lobo viejo, tiene tomada la medida del personaje, pero a su recreación le faltó ímpetu, arrojo, valentía, no olvidemos que el personaje de Arrigo tiene veinte años escasos, a pesar de todo, gracias a su fraseo, a la proyección y su suficiencia en la zona aguda, fue el mejor de la noche. El tercer personaje en importancia es el de Monforte, el que en un principio parece ser la persona más maligna de toda Sicilia pero que va sufriendo un proceso de humanización conforme avanza la ópera. Es el personaje que ofrece una psicología más rica, llena de claroscuros, y el más difícil de interpretar en lo dramático, debe ser, por lo tanto, un cantante muy expresivo, con un timbre potente que le permita destacar en los dúos y en los números de conjunto, pero también muy lírico cuando debe mostrarse tierno o conmovido, lo que se llama un típico barítono verdiano. Juan Jesús Rodríguez es un conocido barítono del público valenciano, ha cantado en Rigoletto y el Conte di Luna (Il trovatore), se prodiga mucho en los escenarios españoles, franceses e italianos, ha llegado a cantar en el Met y seguramente volverá para cantar en Cyrano de Bergerac junto a Alagna. Tiene un timbre contundente de auténtico barítono verdiano y cantó con mucha entrega la que para mí es la mejor aria de toda la ópera, In braccio alle dovizie, siendo, junto a Kunde, lo mejor de la noche, si hay que buscarle un defecto diría que se agradecería un mayor matiz en las dinámicas y regulaciones. Procida es un personaje muy contradictorio, en él se ve reflejada la discrepancia entre la visión de Scribe, que lo mostró como persona subversiva, tramadora de intrigas, y la de Verdi que quiso hacer de él un patriota, resulta por lo tanto chocante la falta de correspondencia entre la música que compone Verdi, sobre todo al inicio del segundo acto, "O tu Palermo" y la acción dramática, el resultado es que queda en una especie de indefinición que, como ya hemos visto, se integra muy bien en la dramaturgia propuesta por Livermore, de su interpretación se encargó  Alexánder Vinogradov, conocido en Les Arts por su Banco y su Escamillo, posee un timbre de considerable volumen, bastante atractivo pero no dio lecciones de legato y estilo en su ondulante aria, resuelta de forma rudimentaria sin matices en la línea de canto, pero al público le gustó mucho a juzgar por los aplausos que cosechó. El coro no descansa en esta ópera, se requiere de su presencia a dos por tres y tiene papeletas difíciles de resolver, afortunadamente en Les Arts tenemos el Coro de la Generalitat Valenciana rico en colores gracias a su característica distinción entre las diversas voces. Juzgar la labor de Roberto Abbado en esta producción es difícil, tenía una papeleta complicada y se dedicó a estar más pendiente de los cantantes que a buscar el matiz en una de las obras de Verdi de instumentación más refinada, llevó a la orquesta como elefante por cacharrería y no sacó casi partido de todo el potencial que tiene la formación valenciana que, como siempre, nos regaló hermosos sonidos. No pudo empezar peor la temporada del Palau de les Arts.

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15 de noviembre

BBC Proms 2016 – Concierto Mozart, Mahler y Grisey

BBC Proms 2016 – Concierto Mozart, Mahler y Grisey BBC PROMS 2016 – CONCIERTO MOZART, MAHLER Y GRISEY La verdad es que repasar los conciertos de los BBC Proms 2016 es hacer un recorrido por toda la historia de la música. Hoy por ejemplo podremos escuchar obras de Grisey, un compositor del siglo XX, de Mahler y de Mozart. La orquesta que las va a interpretar es la BBC Scottish Symphony Orchestra con Ilan Volkov como director. Intervinieron los solistas siguientes: Louise Alder, soprano Carolyn Sampson, soprano Tanja Ariane Baumgartner, mezzosoprano* Benjamin Hulett, tenor Matthew Rose, bajo El programa es el siguiente: Gérard GriseyRead More → BBC Proms 2016 – Concierto Mozart, Haydn, Fauré BBC Proms 2016: Concierto Mahler, Haydn y Bray BBC Proms 2016 – Concierto Berlioz, Mahler y Matthews BBC Proms 2016 – Le Cercle de l’Harmonie BBC Proms 2016 – Concierto Mozart, R. Strauss y Rihm




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12 de noviembre

I vespri siciliani (2) - Una introducción a la ópera

Palacio de la exposición universal 1855 (Palais de l'industrie) en los Campos Elíseos, París, 1854.Las vísperas sicilianas de Verdi, cuyo título original es en francés, Les vêpres siciliennes, trata de la ocupación de Sicilia por las tropas francesas en el siglo XIII y de los esfuerzos de los sicilianos para conseguir su liberación, la ópera está basada, por lo tanto, en hechos reales, esto no quiere decir que sea absolutamente fiel a los acontecimientos históricos. Pero también tiene su historia de amor, ¡faltaría más!, y trata del reencuentro entre un padre y un hijo. Fue un encargo efectuado para la Gran Exposición de París de 1855. Verdi, que tenía cuarenta años, era el compositor activo más famoso del momento, Rossini ya no componía óperas, Donizetti ya había fallecido y las óperas de Wagner aún no habían salido de Alemania. Verdi aceptó el encargo a pesar de que las condiciones que exigía París no le gustaban nada (5 actos a la manera de Meyerbeer, inclusión de ballets...), al fin y al cabo era un honor que ante una ocasión tan excepcional se le encargara a él, y no a otro, una ópera, sobre todo teniendo en cuenta que en aquellos momentos la capital artística de Europa, por no decir del Mundo, era París. Por entonces el compositor estaba obsesionado en componer una ópera basada en El Rey Lear de Shakespeare y ese era el tema que realmente le interesaba, estaba colaborando en él con el libretista Antonio Somma, pero Verdi no creía que el fruto de esta colaboración hubiera salido una buena ópera para París, "es un tema demasiado amplio y sus formas demasiado nuevas y audaces para arriesgarnos aquí, donde lo único que entienden son melodías que se vienen cantando hace veinte años". El compromiso con París incluía la colaboración con Eugène Scribe, el dramaturgo más prestigioso del momento, quien presentó, a finales de 1953, a la Ópera de París el libreto de Las vísperas sicilianas. A Verdi no le gustaba mucho el libreto, llegó a decir que era ofensivo tanto para los franceses, por la masacre final, como para los italianos, por la traición de los sicilianos; además, su relación con Scribe no fue fácil, a pesar de que había sido la colaboración con Scribe una de las condiciones que había impuesto a la Ópera de París. El libretista no se mostró muy implicado en el proyecto, terminó por no hacer caso a lo que Verdi demandaba, como por ejemplo cambios en el final, ni siquiera se presentó a los ensayos; se ha llegado a decir, siguiendo declaraciones del propio compositor, que Scribe ocultó a Verdi que el libreto de Las vísperas era una adaptación casi al pie de la letra de otro escrito, en colaboración con su ayudante Charles Duveyrier, para la ópera de Donizetti  El duque de Alba (Le duc d'Alba), que el compositor de Bérgamo había dejado inacabada. Al final se demostró que esta historia del desconocimiento de la procedencia del libreto no es cierta, puesto que se descubrió una carta de Verdi fechada en Busseto en 1952 y dirigida a Scribe en la que hacía referencias al libreto de El duque de Alba de Donizetti.  En Les vêpres siciliannes, se sutituía a los españoles por los franceses y a los flamencos por los sicilianos, retrocediendo del siglo XVI al XIII . Y el remate final, que sirvió de excusa para que Verdi solicitara a la Ópera de París que le rescindiera el contrato (si que le debía gustar poco su ópera), fue que la soprano que debía encarnar el papel de Elena, la atractiva Sophie Cruvelli, de espléndida voz y favorita del público de Paris, desapareció durante los ensayos, parece ser que se había ido de viaje con su amante, el baron Vigier, con el que finalmente contraería matrimonio, este escándalo traspasó las fronteras francesas, incluso en Londres se representó una parodia aludiendo a él. Hubo otros intentos de rescisión del contrato pero París no estaba dispuesta a perder su ópera de Verdi La Ópera de París a mediados s. XIXAl final la ópera fue estrenada en la Ópera de París (Théâtre de la Académie Impériale de Musique), el 13 de junio de 1855, tuvo éxito tanto de crítica (a Berlioz le encantó) como de público, pero su recorrido no fue muy largo en el tiempo, ese mismo año se representó en Italia en una traducción al italiano supervisada por el propio Verdi, primero en Parma en diciembre de 1855, después en Milán, ya en 1856, ambientada en Portugal y con el título de Giovanna di Guzman, pero también se utilizaron otros títulos según en qué ciudad se representaba, Giovanna di Braganza, Giovanna di Sicilia, Batilde de Turenna, en estas versiones la conspiración de los italianos contra los franceses es sustituida por la del duque de Braganza contra los españoles a mediados del siglo XVII. A España llegó muy pronto, en 1856 se estrenaba en el Teatro del Liceo, después en Madrid y dos años más tarde en el Teatro Principal de Valencia. En París con el tiempo terminó ofreciéndose en italiano y no se recuperaría la versión francesa hasta mediados de la década de los setenta del siglo XX (este dato no lo tengo muy contrastado, la verdad). Os dejo un enlace a la ópera completa desde La Scala, año 1989, con el siguiente reparto: G. Zancanaro (Monforte), Chris Merrit (Arrigo), Cheryl Studer (Helena), Ferruccio Furlanetto (Procida). Dir. Riccardo Muti.



Hector Berlioz
(1803 – 1869)

Louis Hector Berlioz (11 de diciembre de 1803 - 8 de marzo de 1869) fue un compositor francés y figura destacada del romanticismo. Su obra más conocida es la Sinfonía fantástica (estrenada en 1830). Berlioz fue un gran orquestador y la influencia de su música fue extraordinaria.



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